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Cuando las aulas se abren al mundo

En un planeta cada vez más interrelacionado entre todas sus áreas, se hace necesario que las universidades se abran al exterior y aprovechen el efecto globalización. Profesores y alumnos se presentan como los principales motores para impulsar ese cambio

La globalización también ha llegado a las universidades, que en los últimos años se han visto en la necesidad de internacionalizarse. La clave para alcanzar ese objetivo, según los expertos, es la propia comunidad universitaria: «La apertura internacional se potencia a través de las personas, principalmente. Todas las medidas que se tomen pasan por la captación, la movilidad y la circulación de estudiantes, profesores e investigadores», explica Jorge Martínez, subdirector de la Cátedra Unesco de Gestión y Política Universitaria.

Dentro de sus órganos, cada universidad cuenta con una oficina de internacionalización que puede poner en marcha distintos planes estratégicos de movilidad. Se encargará de demandar proyectos europeos, participar en foros internacionales, establecer lazos con otras instituciones, etc.

Además, aparte de la labor que pueda lleva a cabo este departamento, los propios profesores pueden establecer relaciones con otras universidades a través de grupos de investigación o docencia.

Labor de todos

«Se trata de un trabajo colectivo, ya que el origen de la relación con otros centros puede ser doble: bien a nivel más institucional, a través de la propia universidad; bien a partir del propio personal académico o investigador», apunta Leticia Santos, directora de la Oficina de Internacionalización de la Universidad de Oviedo. «Eso sí, siempre es necesario que después se dé el visto bueno del vicerrectorado y la ratificación del rector».

Dentro de la multitud de proyectos internacionales que podemos encontrar, la universidad española destaca especialmente en el programa Erasmus, ya que nuestros centros se colocan tradicionalmente entre los que más alumnos envían y reciben. La Universidad de Granada es un ejemplo de ello: en el curso 2011-2012 fue la que más estudiantes recibió de toda la Unión Europea (algo más de 2.000).

«Uno de los objetivos de la UE para el 2020 es conseguir que el 20% de los estudiantes egresados hayan tenido una experiencia de movilidad internacional durante su paso por la universidad. Actualmente, la Universidad de Granada está rozando ese objetivo», aseguran desde el Vicerrectorado de Relaciones Internacionales de este centro. Señalan, además, que la clave de su éxito se encuentra tanto en la «reputación» como en el hecho de que sus aulas sean «multiculturales y multilingües».

Por debajo de la media

No obstante, pese a los buenos resultados que cosechan estos programas, nuestra movilidad internacional en su conjunto es inferior a la media de la OCDE: «El programa Erasmus es uno de los que más ha influido en la europeización de la universidad española. Sin embargo, las relaciones con otras regiones del mundo no cuentan con la misma estructura y colaborar con sus entidades implica mayores dificultades», subraya Daniel Hernández, presidente de la Comisión de internacionalización y cooperación de las universidades españolas. «Estamos ante un importante reto que debemos abordar desde el trabajo y la experiencia comunes».

En este sentido, los expertos coinciden en que una de las principales trabas para la salida tanto de nuestros profesores como de nuestros estudiantes se halla en el deficiente conocimiento de idiomas de los españoles. «De todos es conocida la limitación que tienen nuestros estudiantes, y algunos de nuestros profesores, en el conocimiento de lenguas extranjeras. Pero yo creo que tardaremos muy pocos años en paliar este déficit, ya que hay un empeño de muchas instituciones y personas y ya se está produciendo el cambio cultural necesario», indica la vicerrectora de Cooperación, Relaciones Internacionales e Institucionales y Multilingüismo de la Universitat Jaume I, Inmaculada Fortanet.

De hecho, aseguran los expertos, el español puede ser también una carta a nuestro favor a la hora de potenciar las relaciones y el intercambio con las universidades iberoamericanas y para atraer estudiantes: «La lengua es un recurso de inmenso valor para la apertura internacional de nuestras universidades. Algunas han encontrado en ella un atractivo estratégico para estudiantes extranjeros», asegura Martínez.

Fuente: Gonzoo

Modificado por última vez en Lunes, 06 Octubre 2014 18:33
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