Imprimir esta página

El foco es el secreto del estudiante productivo

Una de las cosas por las que el verano es una cosa genial, además de la playa, la montaña, los amigos, las salidas hasta las tantas de la madrugada, etc, es sin duda porque tenemos más tiempo para pensar, reflexionar, meditar nuestras debilidades y reforzar nuestras ventajas de cara al próximo curso (a esto los analistas lo llaman hacer un DAFO). Y en esas estamos estos días, mientras se aproxima el mes de agosto. Julio ha sido de total desparrame, no he hecho absolutamente nada, he dejado descansar a mis cansadas neuronas y creo que voy aprovechar agosto para empezar a dibujar mi estrategia de productividad con el fin de empezar septiembre no solo de forma más enérgica sino también más inteligente: maximizando rendimiento y minimizando el esfuerzo.

Estos días leía que David Allen, creador del método de productividad y gestión de tareas GTD, del que ya os hemos hablado alguna vez, ofrecía en su blog un consejo muy simple para reforzar nuestro “yo productivo”. A los estudiantes nos puede venir estupendamente bien. Es perfectamente aplicable a nosotros. Allen decía que el secreto de la productividad es el foco. Dicho de otra manera, que el tiempo que empleamos en realizar la tarea sea de mayor “calidad” posible.

En efecto, con muchísima frecuencia nos quejamos de que no tenemos suficiente tiempo para realizar esto o lo otro. Y el problema no es la falta de tiempo, sino la falta de foco. Enfocarse en la tarea en un tiempo dado es fundamental. En el tiempo que dediques a una tarea no hagas otra cosa, no pienses en otra cosa. Céntrate en la tarea, sin más. Es algo que os venimos pregonando los vagos de este Rincón desde hace tiempo: el corazón del éxito no es trabajar duro durante interminables horas, sino tu disposición para resolver tu cometido utilizando el menor tiempo posible para ello.

Tenemos un tiempo precioso desde que se inicia el curso hasta que termina. Es tiempo suficiente para poder con nuestros cometidos, quehaceres y deberes. Lo es. Empleemos ese tiempo de forma eficiente: si estamos descansando, descansemos y disfrutemos plenamente (sin pensar en el trabajo); si estamos realizando un trabajo, nuestros cinco sentidos en ese trabajo, sin distracciones físicas ni mentales. La calidad del tiempo y el foco, como motores de nuestro próximo curso. Cuando gestionamos nuestras tareas hay varios pasos, ¿recordáis?: anotación de la tarea, procesado de las tareas (planificación) y luego, lo que más nos cuesta, la realización, el “hacer“. Aquí es donde quiero incidir para mi próximo curso.

¿Y tú? ¿Cómo consigues poner foco en tus tareas? ¿Hay algo que te ayude especialmente a concentrarte en el trabajo que tienes por delante? Puedes compartir con nosotros tus anécdotas y opiniones en los comentarios.

 

Fuente: El rincón del vago

Valora este artículo
(0 votos)

Artículos relacionados (por etiqueta)