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La desorientación vocacional, en alza

Hay sobreoferta de carreras pero falta información y sobran dudas. Los colegios incorporan paulatinamente el tema pero todavía las universidades reciben jóvenes que demuestran pocas o nulas convicciones frente a la elección realizada

Desmotivación, insatisfacción y abandono de proyectos en los jóvenes

Si menos del 10 por ciento de los ingresantes se recibe finalmente en las universidades nacionales y si más del 50 por ciento de los estudiantes desertan en primer año, algo grave está ocurriendo con la orientación vocacional de los jóvenes argentinos.

El CBC es una carrera de obstáculos que algunos logran sortear, pero nada garantiza que después la universidad los retenga hasta el final de la carrera. Ingresar a las privadas en algunos casos puede ser más sencillo, pero sostenerse suele convertirse en un trabajo de equilibristas. En efecto, es muy difícil perseverar en el estudio de una carrera universitaria si no se tiene afinidad con ella. A veces la ansiedad que provoca elegir, paraliza o causa desasosiego,

Desorientación y desmotivación son dos palabras claves en estos tiempos de confusión vocacional. Ya se ha dicho hasta el cansancio que como hoy ninguna carrera garantiza un futuro de certezas, los jóvenes prefieren estudiar lo que les gusta, más allá de la inserción laboral y de los ingresos a futuro que esa elección les garantice.

Detectar lo que les gusta: he ahí el desafío de la orientación vocacional que, bien ejercida, no sólo ayuda a realizar un proyecto personal de estudio y trabajo, sino que disminuye frustraciones provocados por elecciones equivocadas, ahorra tiempo, esfuerzo y favorece el autoconocimiento.

"La orientación vocacional es también una práctica preventiva por excelencia", dice Teresa Martin, directora de la Revista Vocacional, que edita anualmente una muy completa guía de carreras universitarias y una guía de carreras cortas y posgrados.

Más allá de la actividad privada en consultorios o centros particulares, muchas instituciones ofrecen asistencia como los hospitales públicos, que lo hacen en forma gratuita. Un buen número de universidades posee equipo de orientación vocacional y trabaja con las escuelas de su zona de influencia. También los municipios ofrecen servicios. Respecto a lo que se hace en los colegios las propuestas son variables: algunos realizan talleres sobre todo a nivel informativo, otros implementan procesos más completos, pero en general las instituciones de enseñanza media no se hacen cargo totalmente de este tema.

"Las escuelas la están incorporando paulatinamente aunque todavía falta mucho para que sea una práctica regular. Algunas realizan ferias de universidades donde los chicos se proveen de información", dice Teresa Martin.

"Es común encontrarse con chicos muy asustados por el cambio, con temor a la hiperexigencia o, en el polo opuesto, con total despreocupación. Tampoco se sabe con claridad la diferencia entre una carrera corta y una carrera universitaria, cual es el alcance de una licenciatura y qué títulos son equivalentes, en qué se diferencian términos como universidad, facultad, departamento o plan de estudios, materias y así sucesivamente", explica.

"Por eso en nuestra guía informamos sobre todas estas cuestiones además de dar un panorama de las diferentes alternativas de estudio por área temática".

Modalidades. Cuando se habla de orientación vocacional la tendencia natural es a pensar en los test como instrumentos casi ineludibles para trazar un diagnóstico. Sin embargo existen tres modalidades básicas, cada una con su enfoque, con sus adeptos y con una historia de resultados claramente mensurable.

La modalidad más difundida de la orientación vocacional que se enseña en todas las facultades de psicología y psicopedagogía es la modalidad clínica-operativa que se basa en encuentros grupales o entrevistas individuales donde se le proponen a los orientados distintas técnicas activas, psicodramáticas, lúdicas, gráficas, autobiográficas, de busqueda de información, que los ponen en contacto con su personalidad, con sus intereses, con sus gustos, o sea realizan una tarea de autoconocimiento y de reconocimiento de la realidad exterior de las carreras y las ocupaciones.

"El orientador acompaña ese proceso brindando herramientas para que el orientado a través de ese proceso de autoconocimiento pueda decidir acerca de su futuro inmediato, y en el caso de que quiera seguir estudiando pueda elegir cual de las opciones del mundo de las carreras y las ocupaciones es la que desea comenzar a recorrer. Lo acompaña a tomar una decisión sobre su futuro, a partir de ampliar sus horizontes personales y conocer en mayor profundidad las distintas opciones que existen", explica Claudia Messing, directora de la Escuela de Posgrado en Orientación Vocacional Vincular-Familiar con Aval Académico de la Universidad de Flores.

Con distintos matices esto es lo que se realiza en orientación vocacional en general, cuando se habla de proceso de Orientación. La otra modalidad es la de los tests.

"Existe una cuestión mágica alrededor de los tests, como si por sí mismos pudieran resolver las dudas de las personas y vaticinar qué les conviene hacer", dice Teresa Martin

"Los tests son pruebas de exploración psicológica que deben ser administrados por profesionales idóneos. Hay tests de capacidad intelectual, de aptitudes, de intereses, de personalidad. Cada una de estas pruebas requirió muchos años de preparación y de controles para que sean confiables, y aún así, por sí solas no revelan nada. El profesional las utiliza como un recurso más dentro de su particular estrategia de trabajo. Además, nunca un test puede suplantar la decisión, que en todos los casos, es personal", asegura

La tercera modalidad es la de la orientación vocacional vincular-familiar, que incluye todo lo desarrollado como modalidad clínica-operativa pero agrega la necesidad de revisar y trabajar con los vínculos familiares para prevenir las nuevas sintomatologías emocionales que obstaculizan los proyectos vocacionales de los jóvenes.

"No se trata sólo de poder elegir sino de poder ayudarlos a mantener los propios objetivos. El abordaje vincular-familiar propone la inclusión de los padres en este proceso para ayudar a los jóvenes a reubicarse como hijos, a salir de la posición de autosuficiencia imaginaria a través del trabajo de aprendizaje y crecimiento en la comunicación. Así la orientación vocacional se transforma en un verdadero proceso de prevención de las nuevas problemáticas vocacionales y también de otro gran conjunto de sintomatologías actuales producto de la interacción de las profundas transformaciones del contexto con los cambios que atraviesan los vínculos familiares·", describe Messing.

La sociedad actual en su conjunto tampoco ayuda a la hora de pensar en proyectos a futuro y más bien ofrece un páramo de modelos para los adolescentes: hiper competencia, empleos precarios, falta de ideales, individualismo. "Todo esto genera un fuerte impacto en los jóvenes, lo que les dificulta su elección y la construcción de un proyecto vocacional ocupacional", coincide Marina Trejo, coordinadora del Servicio de Orientación Vocacional del hospital Moyano.

El proceso de orientación vocacional apunta a la prevención y promoción de la salud, surge a partir de la demanda de quien consulta y cuyo objetivo tiene que ver con lograr que el sujeto tome conciencia de su propia historia, sus intereses, valores, recursos personales, su deseo, a fin de generar un proyecto vocacional-ocupacional conociendo las posibilidades del medio, generando la confrontación entre el "quién soy", "quién quiero ser", "qué deseo hacer" y "para qué".

El equipo del Moyano, funciona dentro del área de Consultorios Externos. Pero la llamada orientación también se realiza en otros sectores del hospital con pacientes internas y de prealta.

Se trabaja con una modalidad clínica, en procesos individuales y grupales, con una frecuencia semanal. "Abordar la elección vocacional es una de las maneras de prevenir conflictivas mayores que atañen a la realidad económica y social del país", concluye Trejo.

Coincidencias. "Son muy pocos los alumnos egresados de la escuela media que tienen una real dimensión de lo que implica ser un alumno universitario", dice Diana Casañas, coordinadora del equipo de orientación vocacional de la Universidad Nacional de Lanús.

Para la especialista, el porcentaje de elecciones fallidas es muy alto porque la mayoría de los jóvenes desconocen el plan de estudio o el campo laboral, pero más serio aún, desconocen lo que a ellos les interesa.

En este sentido consultar y realizar un proceso de orientación vocacional previene el ensayo-error, es decir el pasaje por carreras que no son lo que esperaban.

"Es muy importante que el orientador registre la visión del contexto socioeconómico actual que tiene el joven y si es consciente de los grandes cambios producidos con la globalización y la tecnología. Muchos jóvenes que consultan vienen con una idea muy tradicional de los trayectos educativos y laborales, creen que los campos laborales son estables y estancos y la idea es que se preparen con una fuerte formación para un mundo donde lo propio es el cambio permanente", dice Casañes.

También en la Universidad Católica Argentina (UCA) se hace un trabajo muy personalizado y de seguimiento en lo particular de cada alumno, más allá de que los encuentros sean grupales.

"La mayoría de los alumnos no están orientados, al terminar la secundaria, pero lamentablemente, los que consultan son aquellos que reconocen esta falencia y están dispuestos a trabajar consigo mismos para poder descubrir lo que realmente les gusta y desean hacer", dice María Inés García Ripa, directora del Servicio de Orientación y Reorientación Vocacional de la UCA. Muchos otros, esperan la solución mágica y rápida de lo que se les pueda decir. Por eso, desde nuestra perspectiva, encaramos un trabajo integral, en el que los tests son una herramienta necesaria para la orientación pero no se usan como la última palabra de lo que hay que elegir. El que elige es la persona y podrá elegir mejor, en la medida que mejor se conozca a sí mismo y mejor conozca la realidad", concluye García Ripa.

En el caso concreto del Colegio Michael Ham el proceso de orientación vocacional se inicia en 9° año, cuando se debe elegir la orientación del ciclo polimodal, y continúa durante todo el secundario.

"Trabajamos con la metodología de talleres, para que las alumnas participen activamente, instrumentándolas para que puedan acceder a la información y logren ordenarla, especialmente en estos momentos en que la multiplicidad de carreras y la creciente especialización complican cada vez más la elección", dice la psicóloga Marta C. May, coordinadora de orientación vocacional del Colegio Michael Ham

"En tiempos de dispersión en los intereses, búsqueda de resultados inmediatos y "exitosos" y frecuente desmotivación para el estudio, el acompañamiento en el proceso de la elección no puede reducirse a la aplicación de tests, aun cuando a veces sean útiles y necesarios", dice May.A través de recursos especialmente diseñados, se intenta que las alumnas pongan en juego un proceso de reflexión que les permita conocer y conocerse y así evalúen mejor sus preferencias, valores y posibilidades en el momento de decidir.

Todas las actividades (ferias de universidades, reuniones informativas, talleres, visitas a lugares de trabajo?) tienen este eje.

"Logramos una permanencia en la educación universitaria y terciaria que supera el 90% de las egresadas y creamos nuestra propia base de datos a través de la comunicación con exalumnas", dice May.

 

Fuente: Noveduc

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