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Elegir nuestro futuro ¿Cuestión de dinero?

Una de las decisiones más importantes, no por eso más difíciles, es la de elegir nuestra profesión. Es decir, seleccionar una carrera a la que le vamos a dedicar horas y horas de estudio con el objetivo de poder transformarnos en profesionales de la materia. En esa toma de decisiones se evalúan muchos puntos: gustos, posibilidades, vocación, y salidas laborales. Nos vamos a detener en este último: Salidas laborales.

En el último tiempo, desde que la crisis económica comenzó a golpear fuerte en Europa, pero más aún en España, la carrera de Ingeniero, en distintas ramas, ha comenzado a ganar impulso. Esto se debe a que, a diferencia de otros sectores, la ingeniería, a pesar de presentar algunas bajas, se mantiene en un muy aceptable índice de empleo.

La lista de ingenieros en mayor índice de empleo se conforma así: Ingenieros de ventas y comercio  20%, seguido por ingenieros especializados en logística con un 15 %, Oficina técnica 14 %. Mientras que los ingenieros de procesos han llegado a representar alrededor del 12%  y  los ingenieros  Junior han alcanzado un índice de contratación del 11%. 

Sin embargo, a pesar de esto, los jóvenes que eligen seguir alguna carrera de ingeniería, son cada vez menos, ya que las matriculas en este sector han disminuido en los últimos años. Esto no es una mala noticia, al contrario, esto nos demuestra que los jóvenes empiezan a elegir por gusto, por placer, por vocación, más que por dinero.

Cuando hablamos de ingeniería nos estamos refiriendo a la transformación de la idea en realidad, aplicando los conocimientos científicos a la invención, perfeccionamiento o utilización de la técnica en todas sus determinaciones. La ingeniería es la profesión que aplica conocimientos y experiencias para que mediante diseños, modelos y técnicas se resuelvan problemas que afectan a la humanidad.

Como decíamos unas líneas arriba,  elegir nuestro futuro es muy importante. Quizás algunos no estén de acuerdo conmigo en que es una tarea fácil, hasta me atrevo a decir que puedo estar exagerando afirmando eso. Lo que quiero trasmitir es que, a diferencia de lo que muchos creen, no hay que elegir nuestro camino en relación a cuál será la actividad que más dinero nos dará. Si la decisión se determina al responder esa pregunta, posiblemente el objetivo no será cumplido. La elección tendrá que surgir de responder a las preguntas ¿Cuál es la carrera que más me apasiona? ¿Cuál es mi verdadera vocación? ¿Cuál será la actividad que más placer me va a generar? Si respondemos a esas preguntas, difícilmente tomemos una decisión errónea. Si en cambio, dejamos que nuestra decisión sea guiada por la razón económica, seguramente sí nos equivoquemos. Es como una ecuación matemática: Si elegimos una carrera que no nos gusta, seguramente no podamos realizar la actividad de forma eficiente, simplemente porque no nos genera placer, y como consecuencia de eso, el dinero, por el que elegimos determinada carrera, no va a llegar. En cambio, si la actividad que elegimos nos genera placer, poder trabajar en ella de forma más eficaz y eficiente, será una tarea mucho más sencilla. Y cuando uno hace lo que le gusta, con pasión, puede transformarse en un verdadero profesional. Y si es el dinero lo que más nos interesa, ese va a llegar sin dudas.

Modificado por última vez en Miércoles, 11 Diciembre 2013 18:00
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